Comienza el juicio contra Ghislaine Maxwell, la socia del pederasta Jeffrey Epstein

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Un año después de su arresto, Ghislaine Maxwell, la heredera británica acusada en EE. UU. de reclutar adolescentes para el magnate pederasta Jeffrey Epstein, será juzgada por seis delitos de tráfico sexual. El juicio comenzará este lunes en un tribunal de Manhattan y pueden condenarla hasta a 80 años de cárcel.

Se le acusa fundamentalmente de «incitar a menores a viajar para participar en actos sexuales ilegales» y «transporte de menores con finalidades de acto sexual» entre 1994 y 1997. A estos, se le suman dos cargos de conspiración y otros dos de perjurio. 

Jeffrey Epstein fue acusado en 2019 de «reclutar, preparar y por último abusar» de jóvenes menores, en algunos casos de 14 años, desde 1994 y hasta 2004. Sin embargo, un mes después de ingresar en prisión, el multimilloranio se suicidó a sus 66 años en la cárcel neoyorkina donde esperaba juicio.

Desde el suicidio del que fue su amante, Maxwell adquirió otra identidad y huyó. A principios de julio de 2020 fue arrestada por el FBI en una mansión de Bradford, New Hampshire. Había comprado una propiedad de 63 hectáreas y estaba escondida allí desde diciembre del año anterior.

«El juicio de la década»

El proceso comenzó oficialmente el 16 de noviembre. La jueza del caso, Alison Nathan, inició la selección del jurado a puerta abierta, a pesar de la solicitud de la defensa de que no se hiciera pública. Los abogados de Maxwell pidieron que se mantuviera a puerta cerrada porque era un caso muy mediático y eso resentía la presunción de inocencia de su cliente. No obstante, Nathan argumentó que en este caso debía prevalecer la libertad de prensa.

Esta no es la primera petición de la defensa que la jueza desestima, entre ellas, había solicitado – por cuarta vez – la libertad con fianza de la acusada y que se levantara el anonimato que protege a las víctimas. Finalmente, las testificantes prestarán declaración bajo pseudónimo y no se podrán realizar fotografías ni la acción de los «artistas de la sala» – personas cuyo oficio es dibujar casos mediáticos en los que las fotografías están prohibidas.

En cuanto a la negativa de la libertad provisional, la jueza considera que la triple nacionalidad – británica, estadounidense y francesa – de la acusada y su gran agenda de contactos elevan considerablemente el riesgo de fuga. 

El juicio, que planeaba celebrarse en 2020, fue retrasado por la pandemia y aplazado por la aparición de nuevas evidencias, pero comienza dos años después del suicidio de Epstein. De 200 posibles jurados, la lista ya se ha reducido a 50 y en los próximos días deberán concretarse doce integrantes y seis suplentes. Se cree que el juicio puede alargarse hasta dos meses y que al menos cuatro de las víctimas declaren.

La versión de Maxwelll

En todas sus intervenciones Maxwell siempre se ha declarado «no culpable» y sus abogados defienden que se están vulnerando sus derechos. Uno de sus abogados, Bobbi Sternheim, insiste en que la acusada lleva 16 meses recibiendo «un trato emocional implacable e injustificable», lo que interfiere en su capacidad para preparar el juicio.

Según la defensa, existe una gran cantidad de documentos, libros y artículos que documentan el caso y que están socavando su presunción de inocencia, siendo «percibida y tratada» como culpable. Por otro lado, denuncia condiciones insalubres, alimentación precaria y falta de intimidad a las que Maxwell se enfrenta a diario en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn. Además, asegura que la luz fluorescente de la prisión y las visitas cada 15 minutos de los agentes como método de prevención antisuicidio no la dejan descansar. 

Con el fin de poner fin a esto, los hermanos de la acusada han denunciado en una carta a la ONU que la detención de la socialité había sido «arbitraria» y que lleva «erróneamente en confinamiento solitario unos 500 días». Los abogados de la familia, François Zimeray y Jessica Finelle, en la carta afirmaron que su cliente estaba sujeta a condiciones «inhumanas y degradantes» y que su «demonización continua en los medios» pone en peligro su derecho a un juicio justo.

Ghislaine Maxwell: de la socialité a la trata de blancas

Hija de Robert Maxwell, dueño del diario británico sensacionalista The Daily Mirror, de familia pudiente y con vínculos poderosos, es conocida por codearse con figuras políticas influyentes como Donald Trump, Bill Clinton y el príncipe Andrés de Inglaterra – acusado de abuso sexual por Virginia Giuffre, una de las menores víctimas de Epstein, y en espera de juicio -. Se cree que inició una relación sentimental con Epstein y que lo introdujo en la alta sociedad, siendo este el principio de la red de tráfico sexual que iniciaron.

Poco después de la muerte de Epstein, una treintena de mujeres relataban ante un juez en Nueva York los reiterados abusos que sufrieron por parte del magnate y sus amigos. Además, hicieron hincapié en que Maxwell era tan culpable como él. 

Las víctimas han denunciado que la británica las reclutaba para dar masajes al empresario y a sus contactos a cambio de cientos de dólares en efectivo. Estos masajes eran de índole sexual y tanto Maxwell como todos los implicados sabían que se trataba de chicas menores de edad.

Según sus testimonios, no solo se ocupaba del traslado y reclutamiento, sino que también trataba de normalizar el abuso sexual hablando con ellas de temas sexuales, desvistiéndose frente a ellas y estando presente en el momento del abuso. Algunas de las chicas aseguran que eran reclutadas en la puerta de sus colegios, se ganaba su confianza llevándoselas de compras o al cine y luego las llevaba ante los pederastas.